La magia de la comunicación

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Magic of Communication

La magia de la comunicación

Por María Elena Centeno / Entrenador Motivacional

La comunicación aunque posee una definición clara y precisa, que cualquiera puede aprender, es  casi un arte.

L a Comunicación madre de todas las guerras y de la solución,  genera  discusiones entre los amigos, la familia, la pareja, los grupos sociales, las religiones y los gobiernos. Increíblemente todos queremos tener razón y ser dueños de la verdad, pretendiendo ignorar que la verdad es un punto de vista, que se acomoda de acuerdo a su exponente.

Usamos la comunicación  para hacernos entender, pero a veces no queremos eso, no queremos ser comprendidos, sino compadecidos,  para obtener el sí o el no que nos convenga, justo en ese momento.

Usamos  la comunicación añadiéndole un sin fin de emociones, que van de lo patético al gozo, y entonces ésta se va rompiendo, las relaciones se agrietan, el amor se confunde, la convivencia se cae a pedazos antes de terminar sus cimientos.

Una buena comunicación se traduce en paz y tranquilidad, una conjugación muy sencilla de encontrar y que de hecho decimos buscarla, pero son sólo palabras, somos tan arrogantes que no nos gusta escuchar a los demás, nos gusta escucharnos.  Pero peor aún, fingimos no darnos cuenta y asentimos, haciéndole creer al otro que realmente nos estamos comunicando.

Nos ponemos la máscara de un no sé qué cualquiera, que no es más que una mezcla entre  ignorancia y picardía  pero asumiendo, es de inteligencia y habilidad, sin saber que la verdad, el tiempo y la ironía observan.

La magia de la comunicación, el arte de la comunicación depende de nuestra capacidad para escuchar, más escuchar depende de la emoción que sentamos en el momento exacto que alguien nos habla.

El escuchar se enreda entre cuerdas de consideraciones, risas y llanto, por  ejemplo si nos habla el placer, estamos atentos, escogemos las palabras, adoptamos buena actitud y emanamos buena emoción, pero si nos habla el dolor, la verdad, o simplemente el asunto del otro, no es lo mismo, no se siente igual, ya dejé de protagonizar.

Hablamos de la comunicación como una panacea, escuchamos los problemas del prójimo y con gran ligereza nos atrevemos a decir: – Es falta de comunicación.    ¿Pero cómo se ejercita eso?

Imagino al  lector,  y le confieso:   Esto es  una charla  sujeta a su cadena emocional, una charla entre usted y yo, que quizás encuentre aburrida o interesante,   pero una charla que aunque ignore no podrá borrar.

El ejercicio de la comunicación…………en la próxima edición