Soltando las piedras

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Soltando las piedras

Por Pastor Gabriel Vargas – www.misioncasa.org

Juan 8:4-7 4 Le dijeron a Jesús: Maestro, a esta mujer se le ha sorprendido en el acto mismo de adulterio. 5 En la ley Moisés nos ordenó apedrear a tales mujeres. ¿Tú qué dices? 6 Con esta pregunta le estaban tendiendo una trampa, para tener de qué acusarlo. Pero Jesús se inclinó y con el dedo comenzó a escribir en el suelo. 7 Y, como ellos lo acosaban a preguntas, Jesús se incorporó y les dijo: Aquel de ustedes que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Esta porción de la Biblia ha sido una de las mas nombradas a lo largo de la historia de la Iglesia . Aquí podemos encontrar dos posiciones claras ante esta circunstancia, El acusador y el acusado por un lado. Y Jesus a quien le piden su opinion, por el otro lado. Cual debería ser el veredicto final es la gran inquietud que genera esta situación. Una mujer acusada de ser sorprendida en pecado, según la Ley Mosaica debe ser castigada con la pena de muerte. Encontramos a los acusadores que están en una posición muy segura, listos para ejecutar todo el peso de la ley.

Ahora bien estimado lector, analicemos cual fue la reacción de Jesus. El mundo se enfoca en el acusado, mientras que Jesus, el abogado se enfoca en el acusador. Que significa esto? Jesus esta justificando el pecado de Adulterio en esta mujer? de ninguna manera, al contrario le dice “Vete y no peques mas” (Versiculo 11). Lo que Jesucristo resalta es que la condición de aquellos que acusan al prójimo es igual o peor que la del mismo acusado.

Tanto el ofender como el sentirse ofendido son actitudes aborrecidas por Dios

Jesus entrego su vida y murió en un madero llamado “Cruz” para el perdón de nuestro pecados. Estimado amigo lector, cuando vayas a acusar a alguien que fue injusto contigo, piensa que Dios te va a hacer la misma pregunta. Si estas libre de pecado, animo. tira la primera piedra.8 E inclinándose de nuevo, siguió escribiendo en el suelo. 9 Al oír esto, se fueron retirando uno tras otro, comenzando por los más viejos, hasta dejar a Jesús solo con la mujer, que aún seguía allí. 10 Entonces él se incorporó y le preguntó:Mujer, ¿dónde están?, ¿Ya nadie te condena? 11 Nadie, Señor. Tampoco yo te condeno. Ahora vete, y no vuelvas a pecar.

Lo que podemos aprender de este pasaje es que cuando alguien nos saca la piedra, sea de manera justa o injusta. Jesus nos anima a soltar aquello representado por la piedra y enfocarnos a revisar nuestros actos frente al Creador.