Valor o Precio

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Gabriel Vargas

Valor o Precio

Por Pastor Gabriel Vargas www.misioncasa.org 

Antonio Machado, dramaturgo y poeta español escribió una frase muy interesante: “Todo necio confunde valor con precio”. Creo que en mi propia vida y por muchos años, crucé la línea tantas veces que después de un tiempo no supe diferenciar entre lo uno y lo otro. Mirando hacia el pasado y haciendo un alto en el camino pude llegar a la conclusión que la respuesta más clara a los intentos fallidos, tanto a nivel personal como en el comercial, fue precisamente el enfocarme en el lado contrario de la balanza o como diría el economista Andrés Panasiuk en el libro “Como llegar al fin de mes”, apoyé la escalera del éxito en la pared equivocada, en la pared del precio y no en la pared del valor.

¿Y cuál es la diferencia? Básicamente el concentrar todos los esfuerzos en aquello que produce una satisfacción momentánea y no en lo que verdaderamente perdura y tiene valor y propósito. Muchos años de mi vida los dediqué a trabajar arduamente para comprar una casa, pero me perdí los mejores momentos de mi hogar. El llegar a tiempo para cenar con mi esposa, hablar un poco con mis hijos, tener un devocional con Dios, ver el atardecer sentado en una silla reclinable sin sentirme culpable por estar perdiendo negocios, dinero u oportunidades.

Con dinero se puede comprar una casa bonita pero no un hogar. Doy gracias a Dios porque me abrió los ojos para poder ver que la palabra amor, se deletrea “T.I.E.M.P.O.;” mucho tiempo junto a los seres queridos: ese tiempo para crear recuerdos en ellos. Para eso sólo hay un camino, pasando tiempo con ellos.  

La Biblia nos relata de un hombre que enfocó su vida en la pared del precio y no en la pared del valor. Lucas 12:18-20Derribaré mis graneros y los edificaré mayores y allí guardaré todos mis frutos y mis bienes;” y diré a mi alma: Alma, muchos bienes tienes guardados para muchos años; repósate, come, bebe, regocíjate. “Pero Dios le dijo: Necio, esta noche vienen a pedirte tu alma y lo que has provisto, ¿de quién será?”. La pared del éxito es aquella en donde puedes perder la casa, pero no el hogar, perder la cama pero no el sueño, perder favores pero no los amigos, dejar de amontonar dinero, pero tener el amor de los hijos, de la familia, el de Dios. Piénsalo, “No hay más pobre que el que sólo tiene dinero”. La pared del éxito es vivir cada día, juntos, sin perder los bellos momentos de la vida.